Decir vinos de Extremadura, es hablar de los vinos de pitarra. Son estos unos vinos antiguos, casi sin elaborar, en los que destaca su naturalidad y su frescura, los preferidos de los amantes del vino al natural.

27.11.2020

Caldos con calidad certificada

Los vinos extremeños son si duda el complemento estrella de una gastronomía singular.

Los caldos extremeños, blancos, rosados, tintos e incluso cavas se producen principalmente en Badajoz, por ser la provincia con mayor concentración de viñedos. Extremadura en su conjunto es una de las primeras regiones productoras de vino de España.

Los vinos tintos extremeños se producen en su mayoría con uvas de las variedades Tempranillo, Merlot, Garnacha tintorera, Garnacha tinta, Cabernet sauvignon y Syrah. Para los blancos, en cambio, se prefieren las variedades Cayetana, Pardina, Macabeo, Alarije, Eva o Beba, Montúa y Pedro Ximénez, aunque también se suelen utilizar en menos cantidad las variedades Chardonnay, Cigüente, Malvar y Sauvignon blanc.

Los que más pujantes son los vinos D.O. Ribera del Guadiana, que se elaboran en Cañamero, Montánchez, Ribera Alta, Tierra de Barros y Matanegra. Pero los cavas de Extremadura, también D. O. Y es que Extremadura es una de las siete regiones españolas con plena capacidad legal para dedicarse a la producción de este tipo de vino espumoso. Es concretamente en Almendralejo, que ya se conoce como ciudad del cava, donde se producen desde 1983.

Además, otros caldos destacados de Extremadura son los de vinos de los pagos, los vinos de la tierra y, por supuesto, los de pitarra. Son vinos elaborados en bodegas familiares de manera artesanal y que suelen guardarse en tinajas de barro. Actualmente se elaboran sobre todo en las comarcas de Las Villuercas, en Tierra de Barros, en Sierra de Montánchez y Sierra de Gata.



Los vinos de Extremadura cuentan con 7 denominaciones de origen propias: las de Ribera del Guadiana, Tierra de Barros, Cañamero, Matanegra, Montánchez, Ribera Alta del Guadiana y Ribera Baja del Guadiana. Todas ellas engloban un elevado número de municipios, agrupados, habitualmente en torno a un enclave comercial principal.

Los vinos de Extremadura son elaborados a partir de cepas blancas, de Cayetana, Alarije, Borba, Pedro Ximénez y Pardina, y de cepas tintas, como las de Garnacha o Cencíbel. Los vinos blancos de Extremadura son de graduación elevada y con un color intenso, los tintos tienen mucho cuerpo y potencia, con aptitudes para la crianza en madera.