El cultivo de la vid en Canarias se remonta a finales del siglo XV, cuando españoles y portugueses trajeron a las Islas aquellas variedades que plantaban en sus lugares de origen.

30.11.2020

El cultivo de la vid en Canarias se remonta a finales del siglo XV, cuando españoles y portugueses trajeron a las Islas aquellas variedades que plantaban en sus lugares de origen (posiblemente las más productivas o apreciadas), iniciando así un proceso de adaptación de varietales a las especiales condiciones de suelo, clima y orografía de las islas, convirtiéndolas en un laboratorio de experimentación donde se fueron consolidando las bases para una viticultura tradicional diferenciada.

La aparición de la filoxera en Europa supuso la desaparición de gran parte de las variedades autóctonas y del sistema de cultivo en pie franco. En Canarias, la ausencia de esta plaga unido a las peculiaridades del suelo volcánico, la variedad de microclimas y una fuerte diferencia de altitudes, han permitido el mantenimiento de múltiples variedades de uva (la mayoría exclusivas del archipiélago) así como métodos de cultivo únicos en el mundo y que generan paisajes de alto valor.

A partir de los años 80, se inició toda una revolución en la industria vitivinícola insular: primero surgen las bodegas comarcales, se crean las Denominaciones de Origen (en la actualidad existen 10).



Los vinos de las islas Canarias son un volcán. Los suelos de esta Comunidad Autónoma son de origen volcánico, por lo que de sus viñas se extraen unas uvas con unas características muy peculiares. La diversidad de microclimas y los diferentes cambios de altitud, se traduce en una diversidad de vinos con gran complejidad. Sus DO son las siguientes: Abona, El Hierro, La Palma, Lanzarote, Tacoronte-Acentejo, Valle de la Orotava, Valle de Güímar y Ycoden-Daute-Isora . Las islas Canarias poseen 9.000 hectáreas de viñedos en los que predominan las variedades Malvasía , Moscatel, Gual y Sabro, con los que se elaboran vinos blancos secos,dulces y generosos.