La Edad Media la cultura del vino crece alrededor de los monasterios. En el siglo XIII Gonzalo de Berceo, clérigo del Monasterio de Suso y primer poeta español conocido, menciona en sus versos el vino convirtiéndose así en la primera referencia escrita.

30.11.2020

La Edad Media la cultura del vino crece alrededor de los monasterios. En el siglo XIII Gonzalo de Berceo, clérigo del Monasterio de Suso y primer poeta español conocido, menciona en sus versos el vino convirtiéndose así en la primera referencia escrita al vino en España.
En la segunda mitad del siglo XIX se produce la primera "explosión" de los vinos de Rioja. La crisis provocada por la filoxera en las viñas francesas y la llegada del ferrocarril facilita la exportación de los vinos de La Rioja hacia Francia, un mercado muy maduro y ávido de la llegada de buenos vinos.
Empiezan a aparecer los que a la larga serían los primeros nombres relevantes en la denominación. Rafael López Heredia (Bodega Viña Tondonia), Luciano Murrieta (Bodega Marqués de Murrieta) o Camilo Hurtado de Amézaga (Marqués de Riscal) fundan sus bodegas, hoy reconocidas como grandes referentes en La Rioja, e introducen nuevas técnicas de elaboración y crianza de vinos.
La calidad de los vinos de Rioja da un giro espectacular, pasando de vender vino a granel a embotellar vino criado al estilo de Burdeos, buscando la finura y calidad tras largas crianzas. Se empezaba a escribir la historia moderna de los vinos de Rioja.
Aunque a finales del siglo XIX La Rioja sufrió un duro revés que supondría un gran freno a la evolución de la elaboración de vino.
La temida filoxera cruzó la frontera y se instaló en La Rioja. En 1902 se extendió por La Rioja Alta y en 1904 por el resto de zonas.
Con prácticamente toda La Rioja infectada se tuvieron que replantar muchas viñas con una variedad americana, resistente a la filoxera. Pero la replantación del viñedo fue un proceso lento y costoso. No fue hasta los años veinte cuando se dió por finalizada la crisis.
Una vez pasada la crisis de la filoxera, La Rioja vive un proceso continuo de renovación y modernización, adaptándose a las nuevas exigencias de los consumidores que la llevarían a convertirse en una de las referencias a nivel mundial en cuanto a zonas elaboradoras de vino. El 6 de Junio de 1925 La Rioja se reconoce como la primera Denominación de Origen de España, tratando de proteger así la "marca" Rioja, y la calidad de sus vinos ante posibles falsificaciones.
En el año 1991, La Rioja se convierte en la primera Denominación de Origen Calificada de España. Se establecen zonas de producción, variedades de uva y rendimientos máximos permitidos, así como técnicas de elaboración y de crianza.
Este reconocimiento se tradujo en confianza por parte de los consumidores, y hoy en día ha llevado a La Rioja a convertirse en una de las zonas de elaboración más emblemáticas y reconocidas de todo el mundo. 

La Rioja cuenta con un clima continental con influencias mediterráneas, más o menos marcadas dependiendo de la zona. Dos climas muy diferentes, prácticamente opuestos, que proporcionan temperaturas suaves y unas precipitaciones medias anuales de 450-500 litros por metro cuadrado. Este clima único, el paso del río Ebro a lo largo de toda la denominación y la proximidad de las Sierras de Cantabria, Demanda y Cameros, hacen de esta zona una zona única y muy privilegiada para el cultivo de la vid.
La Rioja está dividida en tres zonas de elaboración. Rioja Alta, Rioja Baja y Rioja Alavesa. Tres zonas que están determinadas por diversos factores naturales, y que cuentan con una diferencia de clima y suelos considerable.