Ya desde la época romana, la zona sur de León se convirtió en zona de tránsito de todos los viajeros que frecuentaban las dos grandes rutas que atraviesan la zona de producción de Tierra de León: La Ruta de la Plata y el Camino de Santiago.

27.11.2020

Esta zona se convirtió posteriormente en el abastecedor de vino de prácticamente toda la zona norte de la Península Ibérica.

En el siglo X las dos fuentes económicas sobre las que se apoyaban los territorios de la zona de producción eran los molinos para la transformación cerealista y los viñedos. Fueron muchos los monasterios que hicieron posible el resurgir de la viticultura de la zona mediante la adquisición de terrenos dedicados al cultivo de viñas. En la Edad Media la vid adquiere la categoría de cultivo tradicional en la comarca. Del siglo XVI al XIX los viñedos de la región no dejan de progresar hasta 1887, año en el que la filoxera hace su aparición en el viñedo leonés. Éste se verá afectado hasta los años 1920.

Los vinos de Castilla y León son aquellos elaborados en las 317 localidades de las provincias de Ávila, Burgos, León, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora. Se caracterizan por la influencia del clima mediterráneo con pocas lluvias, pero se distinguen por su gran variedad de suelos de los terrenos que ocupan. Dentro de los vinos de Castilla y León se encuentran tanto los vinos de la Tierra como los que se engloban dentro de las denominaciones de origen, siendo las siguientes las más conocidas: D.O. Bierzo, D.O. Tierras de León, D.O. Toro, D.O. Cigales, D.O. Ribera del Duero entre otras.

La zona de la cuenca del Duero tiene inviernos largos y fríos, con pocas precipitaciones y veranos cortos, suaves y secos. La zona de la llanura disfruta de precipitaciones que rondan los 500 mm. anuales o inferiores. La zona Sudoeste, de Los Arribes del Duero, cuenta con inviernos algo más suaves y lluviosos. La zona de las montañas perimetrales, tiene como principal diferencia un mayor número de precipitaciones, fundamentalmente en forma de nieve, que llegan a los 800-900 mm. anuales, si bien las temperaturas son similares al del resto de las zonas. Es destacable la zona del Bierzo, ubicada entre montañas, lo cual le confiere un clima de inviernos algo más cortos y de frío atenuado, con precipitaciones intermedias entre las de llanura y de montaña, y una aridez estival propia de la zona central.

El suelo en la comunidad de Castilla y León es heterogéneo y diverso, no pudiendo distinguirse grandes zonas uniformes. Sin embargo, puede distinguirse entre las zonas de montaña, vegas fluviales y fondos de valle y los páramos y llanuras. Los suelos en las montañas son, en general, pobres en elementos minerales, erosionados y de carácter ácido, no aptos para el cultivo de la vid. Las vegas fluviales son del tipo aluvial, de textura media gruesa (arenosa-pedregosa), profundidad media y con poco poder de retención del agua pero que permiten una buena aireación del suelo. Los fondos de valle tienen una textura limosa más o menos suelta y son químicamente más complejos. Los suelos de los páramos y llanuras, zonas centrales de la comunidad, están formados por tierras pardas calizas, de textura franco-arcillosa y escasa materia orgánica; y son los tipos de suelo que junto al clima mediterráneo-continental de escasas precipitaciones permiten la obtención de los mejores vinos de la Comunidad de Castilla y León.



Sus vinos gozan de un prestigio y un reconocimiento nacional e internacional, también su riqueza gastronómica y vinícola, el porqué de la maravillosa experiencia que supone una visita, las bodegas de Ribera del Duero, las bodegas de Salamanca y, en definitiva, la experiencia única de probar, catar, acompañar cualquier ruta turística por la región, con vinos de Castilla y León.

Los vinos de esta comunidad autónoma son referente mundial y, son ellos precisamente, los responsables de toda la cultura desarrollada a su alrededor. Las rutas del vino y las visitas a bodegas de la Ribera del Duero o a bodegas en Salamanca, por mencionar solamente dos de los cientos de ellas con las que cuenta Castilla y León, terminan siendo obligadas para todo aquel que haya partido hacia estas tierras con el objetivo de disfrutar de su patrimonio cultural. El vino y todo lo que le rodea a lo largo y ancho de estas tierras castellanas, forma parte de un legado cultural sin el cual no podría entenderse la cultura, el origen, en el más amplio sentido de la palabra, de sus pueblos y ciudades, de su gente y sus costumbres.