Andalucía

Según los historiadores, las producciones vinícolas entraron en la península ibérica precisamente por Andalucía, en concreto por la zona que hoy ocupa la provincia de Cádiz, gracias a la cultura fenicia. Esto se remonta aproximadamente al 1100 a.C.. Desde entonces, el vino se ha convertido en un elemento imprescindible de la cultura andaluza.

El clima, la topografía y la geografía harían que se encontrara un lugar ideal para la producción de vinos.

Podemos considerar la época de máximo apogeo del vino andaluz durante los siglos XVI y XVII. Y esto no es casualidad, ¿quieres saber por qué? Con el descubrimiento de América en el 1492, Sevilla se convirtió en la capital del mundo.

Por lo tanto, debido al crecimiento del comercio marítimo que entraba por el Puerto sevillano, la producción de vino también se vio muy incrementada. Y con ello, la fama de los vinos andaluces por todo el mundo.

A partir de este momento, el vino en Andalucía se convertiría en una de las señas de identidad de nuestra región, que, junto con el aceite de oliva, es uno de los manjares más apreciados internacionalmente.



El crecimiento y fundación de las bodegas que conocemos hoy día se darían principalmente a partir del siglo XIX.

Algunos ejemplos los tenemos en nuestra asociación: Bodegas Barbadillo, en Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, fue fundada en el 1891; el caso de Bodegas Dios Baco, de Cádiz, en 1848. Y un poco más en adelante, Bodegas Delgado, en este caso de Córdoba, fundada en 1874.

Muchas de ellas, hoy día son bodegas reconocidas mundialmente.