Castilla la Mancha

Hace muchísimos años que el Imperio Romano introdujo el vino, y por lo tanto, el cultivo de la vid a la Península, pero es a mediados del Siglo XIX cuando empieza a evolucionar el viñedo en Castilla-La Mancha. Esta región que se dedicaba principalmente a los cereales, sufre una crisis por la competencia de productos de otros países, estos granos llegaban a través de los puertos y accedían al interior de una manera fácil a través del ferrocarril.

Al mismo tiempo, le añadimos el gran problema que tuvo Europa debido a la filoxera, plaga que se fue extendiendo desde Francia hay el interior de España. Enfermedad que se solucionó al observarse que los viñedos plantados en América, introducidos allí en el siglo XV por los europeos, no sufrían este tipo de problema, también era verdad, el viñedo tampoco tenía la calidad de los viñedos de Europa. Fue entonces cuando aparece el portainjerto americano injertado con las variedades de uva que hoy conocemos.



Es entonces cuando esta región se benefició del aumento de la demanda del vino debido a las condiciones climatológicas, al terreno y a una sociedad que se dedicaba principalmente a la agricultura.

De este modo, comienzan a aparecer empresarios vitivinícolas, y además junto al desarrollo del ferrocarril, conlleva a un aumento demográfico que llega a nuestros días. Hoy, los pueblos con mayor número de población en Castilla-La Mancha son pueblos en los que su actividad vitivinícola es muy importante.